El Ecumenismo de la Confianza

Fue en 1971 cuando junto al P Mariano Puga peregrinamos a Taizé y conocimos al Hno. Roger Schutz, Prior de esa querida comunidad. La acogida proverbial del Hermano, unida a la transparencia de su mirada y a ese inmenso afecto que era capaz de regalar, hizo que naciera una amistad muy sólida que se prolongó a través de los años. Los años pasaron y la cercanía espiritual fue cada vez mayor. Para mi, un privilegio que recibía con asombro y enorme gratitud.

Es muy impresionante compartir la cercanía de un santo: compartir sus sueños, sus desvelos por los jóvenes, su indomable vocación ecuménica junto a cosas cotidianas que estaban presente en nuestras conversaciones cada vez que lo visitaba en la Colina. Un regalo inmerecido.

Y cuando mi madre enviudó, después de sesenta años de matrimonio, mis hermanos nos enviaron a Tierra Santa para cumplir una promesa que mi padre no había podido cumplir por causa de su última enfermedad. Pero antes, pasamos por Taizé. Mi madre, con bastón, con dificultad para moverse y una pena tan larga como el amor que tuvo por mi padre. Ella de francés, nada. El de español, menos. Y sin embargo, comían juntos, él le servía las mejores frutos y ambos sonreían como quien se entiende más allá de las palabras. El ecumenismo de la amistad y del cariño resucitó a mi madre quien, después de tres días en Taizé, perdió el bastón y no lo volvió a necesitar.

Perdón que sea tan personal… pero lo hago para ilustrar el amor genuino de un hombre santo quien así prodigaba su amor, su amistad y sobre todo una fe profunda en el Señor Jesús revestida de una misericordia entrañable. Tal vez por eso, él hablaba de sus “peregrinaciones de confianza” cuando visitaba los lugares más apartados de la tierra a regalar su presencia, sus brazos abiertos y su corazón palpitante. 

Esa misma confianza lo acercó a otros santos de su tiempo como el Papa Juan XXIII, el Papa Paulo VI, la Hna. Teresa de Calcuta y el Papa Juan Pablo II. “La confiance du coeur” decía él, y se volvía a entregar, y entregar y entregar. Y así creció el ecumenismo de la confianza que hoy se vive al interior de esa profética comunidad.

P. Cristián Precht Bañados
Santiago, 23 de abril de 2008.