“Nuestro trabajo en el  campo, nos hace participar, colaborar y llenarnos de gratitud en la obra creadora de Dios, que nos regala los dones de la tierra. 

Sí, el trabajo de la tierra es labor austera que nos hace participar de la obra de redención de Dios, uniendo nuestro esfuerzo al de todos cuantos trabajan para su sustento; es colaboración con el mandato del Creador que nos dice “dominad la tierra”. 

En esta  tarea vemos multiplicada la fecundidad de su obra creadora; acción de gracias por los dones recibidos, por el fruto de la cosecha que nos testimonian nuestra dependencia de la  Providencia bondadosa para con sus hijos”.

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