|
|
||
|
SÓLO DIOS BASTA
¡Que grande es Dios! Esa es la primera exclamación que sale de un corazón de veras enamorado de El, cuando a la vista del mundo exterior que rodea al monje contempla las maravillas de la creación
¡Que grande es Dios! Vuelve a exclamar, cuando cerrando los ojos a todo lo que es criatura, a todo lo que es externo, reconcentra la vista en su propia alma, le busca en su corazón y se retira al silencio
¡Que grande es Dios! He aquí la única… la continúa meditación de ese trapense, que sigue su regla en silencio, bien o mal. Al fin y al cabo es hombre y hombre imperfecto, pero eso no importa…. Que se puede esperar de un barro con tanta aspereza……no importa, aun en medio de sus flaquezas y de sus miserias
¡Que grande es Dios! Cuando con los ojos aún cargados de sueño canta en el coro
¡Que grande es Dios! Cuando la ley de su vida que es la ley de Dios le llama al trabajo y encorvado se agacha sudoroso sobre la tierra
¡Que grande es Dios! Cuando en el silencio de los claustros espera con fe y con rostro sereno a que El Señor le llame
¡Que grande es Dios! Y cuando por ultimo se va ocultando el sol y acabando el día y ese trapense para terminar la jornada, se postra ante la Virgen María y ante sus pies pone las obras del día
SÓLO DIOS BASTA Rafael Arnáiz Barón
|
||